Carácter Propio

Las escuelas franciscanas ofrecen una educación:

1. Personalizada:

el centro de su misión es cada uno de los alumnos y su finalidad será favorecer el crecimiento y la maduración de cada uno de ellos en todas sus dimensiones: física, intelectual, afectiva, social, ética y trascendente. La orientación del trabajo formativo del alumno se realiza de acuerdo a estos principios. - Partir de la situación individual de cada alumno (entorno familiar y social). - Descubrir las necesidades específicas de cada alumno y sus posibilidades de crecimiento madurativo. - Ayudarle en la superación de las dificultades y a desplegar todas sus capacidades. - Fomentar el interés por el trabajo individual, motivando el esfuerzo constante. - Favorecer el trabajo en equipo y, a través de él, la cooperación y solidaridad.

2. Integral:

favoreciendo la integración de la personalidad y promoción de todas las facultades del alumno. Promovemos un aprendizaje basado en el interés y la motivación constante, sin excluir el esfuerzo personal en el trabajo individual y de grupo. Ayudando a comprender y aceptar las reglas del juego del trabajo en común: respeto, orden y autodisciplina.

3. Cristiana:

fomentando los siguientes valores y actitudes: actitud de acogida entre educadores, alumnos y familias, evitando cualquier discriminación por motivos intelectuales, religiosos, económicos, sociales y culturales. Intentamos inculcar el amor al trabajo como forma concreta de entrega personal y de servicio a los demás a través de la participación ilusionada en la labor educativa, haciendo real y visible la corresponsabilidad entre todos los que convivimos en la escuela.

4. En valores franciscanos:

supone iniciar a los alumnos en la vivencia de la amistad y fraternidad solidaria, educando para la reflexión. Las líneas pedagógicas que impulsan el proceso son: - El predominio del amor sobre el egoísmo. (El ser sobre el tener) - La contemplación, el respeto, la admiración de lo creado como lugar de la manifestación de las maravillas de Dios y escuela para construir la fraternidad universal. - Instrumentos de paz en el mundo.

5. En fraternidad:

en la medida en que en la escuela católica convergen diferentes intenciones y convicciones. Nuestra escuela orienta sus esfuerzos hacia la formación de una comunidad educativa-pastoral que sea a la vez sujeto y ambiente de educación. Concebimos nuestra comunidad escolar como una familia animada por los educadores, en la que participan activamente los padres y cuyo núcleo central son los alumnos.

6. Inserta en la realidad:

La educación que impartimos, enraizada en la cultura de nuestro tiempo y de nuestro pueblo, es también una educación comprometida en la promoción de esta dimensión social de la persona, y en la continua transformación de la sociedad para que consiga cada día un nivel más alto de igualdad, de justicia, de libertad y de paz. Ahondamos en el estudio de la realidad social, orientando a los alumnos en la lectura serena, objetiva y crítica de esa realidad.

7. Como misión compartida:

alumnos, padres, profesores, entidad titular y personal de administración y servicios, realizamos conjuntamente una tarea que nos aglutina y hace converger nuestro esfuerzo e ilusiones: la formación integral de los alumnos, eje y centro de la acción educativa. Pero el logro de este objetivo requiere la aportación de todos, en un clima de aceptación y respetos mutuos, de servicio o una causa común, fundamental para construir nuestra Comunidad Educativa.